Yo, únicamente yo, soy responsable de lo que siento

Pensar que nuestros sentimientos los causan los demás representa una gran fuente de violencia. En efecto, si le dices a tu hijo: “Estoy triste porque no arreglas tu habitación”, se le hace creer, desde su más tierna infancia, que él es responsable de nuestro malestar y se le incita a pensar que tiene el poder de hacernos felices o desgraciados, cuando en realidad “estamos tristes porque nos gusta el orden y/o porque necesitamos tener la seguridad de que nuestra educación da sus frutos…”. Al hacer a alguien responsable de nuestros sentimientos, añadimos a su vida la carga de la nuestra y renunciamos a nuestro poder.

Publicado el:25/01/2012admin

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