Temor al abandono y las relaciones de pareja

El temor a la soledad y el abandono distorsiona las relaciones, de tal manera que con frecuencia las personas no saben si actúan por amor o por miedo. 

Cuando cursaba la carrera de Enfermería, tuve mi primer “darme cuenta” acerca del tema del abandono. Teníamos la asignatura de Psicología. Pido a la profesora una cita para una consulta, pues sentía que ya estaba nuevamente con ganas de abandonar… en este caso, la carrera. Después de unas sesiones, me doy cuenta de que abandono para evitar el dolor de ser abandonada, recreando de alguna manera el abandono de mi padre cuando se separa de mi madre y con el tiempo se marcha a vivir al extranjero. Desde mi inconsciente, el sistema funcionaba perfectamente en automático: así, dejaba alguna pareja, algún trabajo, algún estudio, etc… La terapia, en un principio me sirvió para darme cuenta, pero no para realizar ningún cambio. Ya tenía la excusa, pero faltaría mucho tiempo para sanar este viejo dolor.

Unos años más tarde, a través de la terapia Gestalt, logro darme cuenta de que el abandono puede suceder y forma parte de la vida, y no significa que yo misma me abandone… Bueno, un pasito más.

Recientemente, con mi propia formación como facilitadora gestáltica en los trabajos de sanación de mi niña interior, comienzo a poner las manos en la masa (en mi viejo y antiguo dolor). Es ahí donde comienzo a encontrarme con esta pequeña niña tan abandonada por mí misma. Al principio, sólo la veía sufrir… y no podía hacer nada, hasta que después de un tiempo pude convertirme en su mejor amiga como adulta. Me comprometí asistirla, mirarla, reconocerla, valorarla, darle confianza; a permitirle que sea sensible, darle el tiempo para el juego y la diversión que tanto le gusta.

Reconozco, por mi propia historia, que este mecanismo para evitar sentir dolor, a lo largo de mi vida, me llevó a perder personas queridas y que realmente me interesaban, pero el miedo a sentir dolor era tan grande que pudo más que el amor.

Mi propia sanación es lo que me ha impulsado a facilitar este mismo trabajo a otros, como si se tratara sólo de alumbrar el camino para que la persona únicamente se dé cuenta de lo que trata de evitar, para que se convierta en una observadora de sí misma; que pueda darle espacio en su corazón a lo que le duele, en lugar de reprimirlo.

Nuestros miedos y dolores corrompen nuestro ser, dañan nuestras relaciones, especialmente la pareja, por eso escribo este informe, para que una vez más pueda facilitar un “darte cuenta”.

El miedo a ser abandonado o dejado es una condición humana. Es un proceso que se vive muy temprano en la infancia, cuando somos seres dependientes y con grandes necesidades de la presencia de los adultos, principalmente de la madre. Si ésta desparece por algún tiempo, caemos en pánico y nos sentimos abandonados. En la infancia, es un temor entendible. Pero resulta que ahora tengo veinte, treinta, cuarenta o cincuenta y tantos años y sigo viviendo con un gran miedo a ser abandonado. Para que no me abandones, entonces, soy capaz de hacer lo que sea para que no te vayas, para que permanezcas conmigo, para que siempre me necesites:

-Estoy dispuesto a hacer, decir, vivir como tú quieres, pero por favor, no te muevas de mi lado.

-O por miedo al abandono, me adelanto y abandono yo primero.

En el primer caso, caemos en una serie de estrategias de manipulación, por supuesto de manera inconsciente, como ceder siempre, complacer en todo o no contradecir, como un intento de evitar que el otro encuentre alguna excusa para dejarnos o de que sienta culpabilidad si elige hacerlo.

El abandono está en relación directa con la sensación de desamparo. El abandono no sólo es físico, también existe el abandono amoroso, el abandono intelectual, el abandono de intereses, el abandono de nosotros mismos. Sin embargo, cuando tenemos una pareja a la que amamos demasiado, pero que al mismo tiempo nos sentimos solos, sin apoyo, fuera de su compañía y de su afecto, entonces ese sentimiento de aislamiento nos carcome.

¿Cómo se le puede hacer ver a una persona que no depende emocionalmente de otra, que tiene la capacidad de ser autodependiente y que el miedo puede vencerse, porque sólo es una idea que crece en su mente y la puede manejar si puede darse cuenta de su mecanismo?

Todos esperamos que nuestra pareja sea relativamente estable e incuestionablemente fiel. De hecho, la mayoría de las personas no soportarían una relación fluctuante y poco confiable, y no sólo por principios, sino por salud mental. Por donde se mire, una relación incierta es insostenible y angustiante. Por ello, anhelar una vida de pareja estable no implica apego, pero volverse obsesivo ante la posibilidad de una ruptura, sí.

En ciertos individuos, la búsqueda está asociada a un profundo temor al abandono y a una hipersensibilidad al rechazo afectivo. La confiabilidad se convierte para ellos en una necesidad compulsiva para aliviar el miedo anticipatorio a la carencia. La historia afectiva de estas personas está marcada por despechos, infidelidades, rechazos, pérdidas o renuncias amorosas que no han podido ser procesadas adecuadamente. Más allá de cualquier argumento, lo primordial para el apego a la seguridad es impedir otra deserción afectiva: “prefiero un mal matrimonio a una buena separación”.

Nada nos causa en la vida mayor felicidad que ser aceptados tal cual somos y que cada uno de nosotros merezca ser aceptado tal cual es. No aceptar al otro es un trabajo inútil porque el otro es quien es, lo aceptemos o no. El no aceptar nos lleva al enojo, frialdad y alejamiento, ya que lo que hay detrás es desvalorización. El punto es que también queremos imponer nuestra manera de ser porque “es mejor”, apoyados en nuestras razones.
Lo que pasa es que, después de un tiempo la otra persona se empieza a mostrar tal cual es y eso no coincide con nuestras expectativas. Ahí comienzan los conflictos. ¿Hay alguna esperanza de recomponer el vínculo, o cada uno por su lado? La cuestión más importante es darse cuenta si podemos amar a esa persona que vemos o si quedamos pegados a nuestro ideal. Aquí realmente puede empezar el amor, una vez que aceptamos al otro y nos damos cuenta si lo amamos así como es. De esta manera, el fin del enamoramiento podríamos tomarlo más constructivamente, ya que puede ser la puerta del amor.

La clave es no vivir como víctimas y hacernos responsables del cuidado de nuestra persona.

Se puede perder el amor, se puede perder a la pareja, se puede perder la relación, pero lo que no se puede perder es la dignidad personal. Tocar el abandono amando a nuestra pareja es una experiencia desgarradora y traumática, lleva tiempo asimilarlo, es una pérdida, es un duelo, y por tanto, tenemos que transitar esos caminos de dolor. Las heridas se curan con el tiempo, con el proceso de aceptación. El abandono es un riesgo del amor, como el desamor, los celos, la infidelidad. Sólo por el hecho de amar necesitamos hacer frente a estas situaciones que siempre se presentan en el amor. Cuando uno mismo se deja paralizar por el miedo al abandono, debe poner en práctica un sentimiento de confianza en el otro que es fácil de ejercitar si pensamos que el otro también puede tener el mismo temor.

En última instancia, el amor es un acto de fe y de confianza que requiere reciprocidad y empatía, ingredientes fundamentales en el seno del amor pero también de la amistad. Si tomamos lo que hay, si aceptamos lo que sucede con dignidad, confiando que algún sentido tiene, podemos disfrutar, aprender y fluir.

El dolor forma parte de la vida, el sufrimiento es opcional. Osho

 

Fuente consultada:

http://www.almagestalt.com.ar/gestalt_el_miedo_al_abandono.htm

3 thoughts on “Temor al abandono y las relaciones de pareja

  1. Me siento profundamnete identificada con el articulo,es practicamente como si lo hubiese escrito yo,pero creo que esto beneficioso aunque conozcamos del tema,siempre es bueno leer al respecto,me ha gustado y creo que a muchas personas les hara reflexionar.gracias

  2. hola,,,he pasado toda mi vida en una huida continua de mi heridas de la infancia boicoteando mi propia vida y obviando la niña abandonada que llevo dentro y ya no puedo mas,,,,este articulo refleja perfectamente como me siento y explica porque cedo en todo en mis relaciones para luego sentirme vacia y tambien abandono y boicoteo mis relaciones para luego plantearme porque me salen mal y ahora encima tengo la sensacion de no haber amado realmente nunca,,,con comprension, con empatia e incondicionalmente,,,mi escudo es enorme y no se siquiera como empezar a quitarmelo,,,,un saludo fuerteeeeeeeeee y muchisimas gracias por compartir…

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