crecimiento personal

Olvídate de cambiar

“Si algo no te gusta, cámbialo”, se suele decir. Pero, ¿tan fácil es cambiar? ¿Cambiar algo que lleva tanto tiempo dentro de ti? Un estilo de respuesta, una forma de ser, de hablar, de estar en el mundo… No es tan fácil.

Lo que suele ocurrir es algo así:

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Procrastinación: dejar para mañana lo que se puede hacer hoy

Llevaba tiempo queriendo dedicarle una entrada a la procrastinación, pero lo he ido dejando y dejando… Como muchos lectores sabrán, la procrastinación es la tendencia a dejar para mañana lo que bien podríamos hacer hoy, es decir, postergar algunas tareas que nos resultan complejas o insatisfactorias y sustituirlas por otras más agradables y cómodas.

 Supuestamente, la procrastinación patológica está causada por la ansiedad que nos produce el tener que hacer frente a una tarea que exige un gran esfuerzo, probablemente por un perfeccionismo extremo que genera un gran miedo al fracaso. También parece relacionada con trastornos en el autocontrol.

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Curiosidad para sobrevivir

El descubrimiento es una parte de la alegría de vivir. Lou Mrinoff

La curiosidad no es solo un estado afectivo, aunque puede ser su inicio. La curiosidad puede ser un estado mental de apertura a lo que tenemos alrededor o en nuestro interior. Es la base donde reside el aprendizaje. Sin curiosidad no hay interrogación y no hay relación. Según dice José Antonio Marina, la palabra curiosidad procede del latín cura que significa inquietud. La persona curiosa siempre está cuestionando y preguntando. Desea conocer, averiguar, conocer, descubrir alguna cosa. El ser humano es, hasta cierto punto, un consumidor de estímulos, necesita la novedad y el cambio, pero, al mismo tiempo, los teme. Eurípides decía que el cambio de todas las cosas nos es dulce y que la repetición impaciencia, enoja, aburre o desespera según los casos. ¿Pero relamente es así para todos? ¿De qué depende que una persona mantenga la curiosidad toda la vida y que otra renuncie a ser curiosa y, por lo tanto, a explorar? Vivimos en una tensión constante entre el consuelo que nos ofrece la seguridad y la emoción resultante de las nuevas experiencias que, gracias a la curiosidad y al valor de explorar, podemos tener.

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El mito de la llegada

“La meta es el camino”

La felicidad no se compra, el dolor es parte necesaria de la vida. Estas afirmaciones desafían un mito común en nuestra cultura. Lo denomino “el mito de la llegada”. También se podría denominar “la ilusión de la curación”, “el mito de la conclusión” o “la pantomima del vivir felices para siempre”. Es un tema dominante y arraigado en nuestra vida, es un mensaje en la formación de los niños y una tentación increíble dentro del mercado de libros de autoayuda y superación.

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Con la imaginación es posible salir de casi todos las situaciones adversas

El cachorro, el mono y el tigre

Un cachorrito de perro, perdido en la selva, vio un tigre que vino hacia él. Necesitaba urgentemente una idea que le salvase del tigre. Entonces vio unos huesos en el suelo y comenzó a morderlos. Cuando el tigre estaba a punto de atarcarle, el cachorro dijo en alto: – ¡Ah, este tigre que acabo de comer estaba delicioso! El tigre, entonces, paró bruscamente y, muerto de miedo, dio media vuelta y huyó aterrorizado mientras pensaba para sí: – ¡Menudo cachorro feroz! – ¡Por poco me come a mi también!

Un mono que había visto todo, fue detrás del tigre y le contó cómo había sido engañado por el cachorro. El tigre se puso furioso y dijo: – ¡Maldito cachorro! – ¡Ahora me lo va a pagar!

El cachorro que vio como volvía el tigre con el mono sentado encima, pensó: – ¡Ah, mono traidor! ¿Y qué hago ahora? Volvió a pensar y se le ocurrió una nueva idea: se puso de espaldas al tigre y cuando este llegó y estaba preparado para darle el primer zarpazo, el cachorro dijo en voz alta: – ¡Será perezoso el mono! – ¡Hace una hora que le mandé para que me trajese otro tigre y todavía no ha vuelto!

Las casualidades no existen

No somos marionetas en manos del azar. La vida no es un accidente regido por la suerte ni las coincidencias. Por más que nos cueste creerlo, recogemos lo que sembramos. Veamos la vida como un continuo aprendizaje.

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