Respiración consciente y descanso mental

Cuando practicamos la respiración consciente, los pensamientos se van espaciando y podemos descansar plenamente. En general, pensamos demasiado, y la respiración consciente nos ayuda a estar serenos, relajados y tranquilos. Nos ayuda a dejar de pensar tanto, a no dejarnos llevar por las tristezas del pasado y las preocupaciones por el futuro. Nos permite conectarnos con la vida en el momento presente.

Por supuesto que pensar es importante, pero gran parte de nuestro pensar es simplemente inútil. Podemos pensar y preocuparnos tanto que llegamos a desvelarnos. Si vamos al médico y le pedimos que nos dé pastillas para dormir o un tranquilizante, puede empeorar la situación, porque entonces ni siquiera descansamos bien en el sueño. Y si seguimos tomando esos remedios, podemos terminar habituándonos a ellos. Seguimos viviendo tensos y quizás incluso tomando pastillas.

Cuando usamos el método de la respiración consciente, al inhalar y exhalar dejamos de pensar, porque cuando decimos “inhalar” y “exhalar” no estamos pensando; son solo palabras que ayudan a concentrarnos en la respiración. Si seguimos inhalando y exhalando así durante unos pocos minutos, empezamos a sentirnos reanimados. Nos conectamos con nosotros mismos y con lo que nos rodea en ese instante. El pasado quedó atrás y el futuro no ha llegado. Si no nos reconectamos con nosotros mismos en el momento presente, no podemos conectarnos con la vida y con todas las posibilidades en que puede desplegarse a cada momento.

Cuando estamos en contacto con los elementos de nuestro interior, que nos sanan y reaniman, y con lo que nos rodea, aprendemos a valorarnos y protegerlos, a ayudarlos a crecer. Esas fuentes de paz están a nuestro alcance en todo momento.

 

De Thich Nhat Hanh

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