Repetición de conductas

A veces hacemos cosas de las que después nos avergonzamos, que nos enfadan o nos producen malestar. Tal vez no fueron graves, pero nos sentimos mal cada vez que pensamos en ellas.

Pudieron ser respuestas que no encontramos en el momento adecuado y que nos duele haber callado, o respuestas que sí dimos y que habríamos preferido callar.

En estos casos, va muy bien utilizar la técnica repetición de conductas que consiste en buscar la mejor de las respuestas posibles a la situación que nos ha causado el malestar. Eso que hacemos espontáneamente y que es buscar respuestas o conductas adecuadas: “le tendría que haber dicho…” o “lo que tendría que haber hecho es…”, y que sólo sirve para desasosegarnos aún más puede convertirse en un ejercicio de gran utilidad si hacemos trabajar la situación a favor nuestro.

Por lo tanto, si tomamos el caso como una herramienta de aprendizaje, lo revisamos y nos esforzamos por encontrar la mejor de las respuestas, visualizando tan vívidamente como podamos esa conjetura, y “probamos” las distintas respuestas posibles hasta descubrir la que nos parece más sutil y más adecuada a nuestros intereses, nos sentiremos legítimamente satisfechos o satisfechas, y cada vez que volvamos a recordar esa situación podremos apartarla pensando que, si vuelve a presentarse una ocasión parecida, sabremos qué hacer o qué decir.

Será como el permiso que necesitamos para “perdonarnos” ese comportamiento indeseado y para que, aunque sigamos pensando en él, al menos deje de hacernos daño. Y eso sucederá porque la nueva respuesta se ha superpuesto a la que dimos y de alguna manera la habrá reemplazado.

Fuente: Asertividad. Maria Lluïsa Fabra i Sales

 

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