¿Por qué es tan difícil el cambio?

Necesitamos orden. Organizamos nuestro mundo y reaccionamos al orden dentro de él. Desarrollamos esquemas y creamos significados, y mucho de todo ello lo hacemos sin ser conscientes de que lo estamos haciendo.

Sin duda, somos criaturas de hábitos y bien nos podríamos preguntar si somos nosotros los que poseemos a nuestros hábitos o nuestros hábitos los que nos poseen a nosotros. Casi tan rápido como aprendemos una nueva actividad, nos olvidamos de ella. Se va hacia abajo, por así decirlo, y penetra en la estructura básica de la formación de pautas de comportamiento en nuestra vida. Y esto no se aplica sólo a las acciones físicas, se aplica también a las formas habituales en que pensamos o sentimos. Este hecho explica gran parte de la dificultad que experimentamos en nuestros proyectos de cambio. Deseamos cambiar, pero existe un impulso poderoso que nos empuja hacia la forma en que hemos llegado a ser. Es por ello por lo que los cambios más importantes pueden requerir rupturas y reparaciones en muchas estructuras de la vida.

Michael J. Mahoney

Publicado el:28/03/2012admin

3 comentarios en “¿Por qué es tan difícil el cambio?

  1. Cuando descubrí que era daltónico tenía 18 años, sospechaba que me pasaba algo con los colores, había asisitdo a una escuela de pintura. Mi maestro nunca me lo dijo, quería que eso no fuera un obstáculo para mi crecimiento.
    No tenéis idea de lo que cambió mi vida cuando unos exámenes médicos me lo confirmaron.
    Desde ese día aprendí a vivir con la incertidumbre, con la inseguridad de no saber, de no estar seguro del color de la realidad que veía. Por otra parte aprendí, de una vez por todas,que esa era mi singularidad, que tenía que vivir con ella. No fué una cosa fácil, fué una total sacudida que llegó a lo más profundo de mis raíces.
    Años después entendí a mi maestro y su actitud. Luego asimilé el hecho de que toda mi vida había sido sacudida por un gran cambio. Ahora todos mis días son una aventura interesante por vivir, por descubrir la verdad del color allí donde mis ojos me dicen otra cosa. No solo el color de las cosas y no solo los ojos de mi cara me dejan ver el matiz de las cosas.
    Aprendí a abrirme al valor del conocimiento ajeno, a ser permeable a todos los saberes, a ponderar con sinceridad y serenidad cualquier posición o pensamiento que contradiga a mis propias ideas y conocimientos.
    No se si esto ilustra un poco las tesis de Mahoney.
    Gracias

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