Necesidades básicas de la infancia

Según la psicóloga y especialista en psicología infantil Cristina Halffter, existirían tres necesidades básicas y fundamentales, manifiestas desde los primeros años:

1. El afecto y la regulación emocional. Los niños necesitan que les reflejemos lo que son. A través de lo que les decimos y de nuestros gestos, van a ir aprendiendo si son o no son válidos como personas. Los padres funcionan como un “espejo“ donde el niño se va a mirar todos los días, y va a ir configurando una imagen de sí mismo; no sólo configurará su propia imagen, sino que también mirando ese espejo aprenderá a regular su propia conducta y emociones. Nuestras emociones regularán las suyas. Por ejemplo, cuando un niño tropieza y se cae, automáticamente buscará con la mirada a su madre. Si el gesto y tono de voz de la madre es de angustia, el niño descubrirá que lo que ha pasado es algo malo o peligroso, y por tanto llorará. Si cuando el niño mira a la madre, se encuentra con un tono y gesto sosegado, se sentirá seguro, y probablemente no llore, o llore poco.
Saber calmarle, atender a sus necesidades físicas y emocionales, generará una persona que podrá auto-calmarse, es decir, podrá gestionar sus emociones adecuadamente, y que podrá reconocer y atender sus propias necesidades.

2. Los límites. Igual de importante que el afecto, es poder marcar unos límites de forma adecuada. Por un lado, a través de unas rutinas. Es importante intentar respetar la hora de dormir, de estudiar, bañarse, cenar, etc. Por otro lado, es muy importante que aprendan a tolerar la frustración cuando se les dice “no” a algo, ya que no pueden obtener todo lo que quieran, en el momento que quieran. Es bueno que aprendan a esperar, con cuidado de no frustrarles demasiado. Para ello ya desde el primer año, podemos seguir diversos trucos. Por ejemplo, cuando le digamos que “no” a algo, sustituirlo por otra cosa, de manera que si no puede pintar en la pared, le demos una hoja: “aquí no, aquí sí”.
Los límites, van a ayudar a que aprendan y regulen su conducta y sobre todo les va a aportar la sensación de seguridad en el mundo que necesitan y también el sentimiento de que se son protegidos y cuidados, por tanto, queridos.

3. Desarrollo de su independencia a través de la autonomía. Es muy importante que sientan que pueden hacer cosas por sí solos. Que poco a poco se sientan más autónomos e independientes. El niño nace con un impulso al aprendizaje y a la autonomía. Se sienten realmente bien cuando consiguen ir haciendo cosas por sí mismos, como la primera vez que consiguen comenzar a caminar o incluso articular las primeras palabras, o cuando comienzan a coordinar para comer solos, hasta comenzar a escribir, leer, incluso si se les enseña como si fuera un juego a recoger desde pequeños sus propios juguetes, enfatizando su propia capacidad, lo harán encantados.
Los niños deben sentir que confiamos en ellos para poder hacer cualquier cosa, que somos pacientes mientras lo experimentan y aprenden, y sobre todo que puedan sentir que el error es parte del aprendizaje, permitiéndoles así aprender. Que aprendan a que si se caen o equivocan, no pasa nada, pues se vuelve a intentar.

 

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