La gestión adaptativa de la culpa

Tan pronto como percibimos que el hecho de seguir determinadas pautas de conducta nos conduce a la autodestrucción, llega el momento de poner en cuestión nuestro modelo de actuación y nuestras normas. Si partimos del concepto de culpa como deuda, ésta sólo se podrá saldar mediante el castigo o el perdón y reparación.

El perdón es un acto gratuito mediante el cual el ofendido renuncia, sin estar obligado a ello, a reclamar aquello que se le debe y a ejercer su derecho. Es un acto de donación que comporta la supresión del resentimiento. Supone la liquidación de un sentimiento y por ello son requisitos del perdón el arrepentimiento y la solicitud de perdón.

Dice Miquel Bartra que para poder perdonar es preciso, antes que nada, saber comprender. Para comprender a otro debemos aplicar nuestra capacidad de empatía y eso requiere un esfuerzo: dejar de centrarnos en nuestro problema para adoptar la perspectiva emocional del otro.

Si no hay empatía no hay comprensión, si no hay comprensión no puede haber perdón verdadero. Y si no hay perdón, la ofensa no perdonada, vengada o no olvidada se mantiene activa y acaba enrareciéndose. El rencor procede de la falta de perdón.

Estrategias para gestionar el sentimiento de culpa

  • Autoconocimiento emocional: tomar conciencia de cómo nos sentimos y poner nombre a nuestros sentimientos y emociones.
  • Examinar, una vez reconocido el sentimiento de culpa, qué es lo que lo ha provocado, elaborando un mapa de situación.
  • Aceptación de que el error forma parte de la naturaleza humana y de que puede ser una oportunidad de aprender.
  • Si nos hemos equivocado intentaremos, en la medida de lo posible, reparar el error y volver a empezar de nuevo.
  • Afrontar los problemas en el momento en que se producen, intentando aplicar estrategias de asertividad.
  • Hacer a menudo “limpieza emocional”, analizar cada situación valorando el nivel de control que tenemos. A partir de ahí intentar ser honestos y nobles en lo que decidamos, desangustiándonos por aquello que no depende de nosotros y en lo que no tenemos control.
  • Arrepentirnos por haber sido causantes de conflicto y desequilibrio, adoptando una conducta de reparación de lo que se ha hecho incorrectamente.
  • Expresar aquello que sentimos a la persona pertinente.
  • Perdonarnos a nosotros mismos aceptando nuestras imperfecciones.
  • Preguntarnos qué podemos aprender de la situación vivida, a fin de convertir el sufrimiento en un aprendizaje útil para el futuro.

J. Soler y M. Conangla

 

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