La autoestima: aspecto central del individuo

Hay dos maneras de mejorar la autoestima personal: trabajando la relación con uno mismo y la relación con los demás. La primera pasa por algo a la vez muy simple y muy complicado: la aceptación de uno mismo.

¿Por qué nos concierne tanto este tema?

La autoestima es un aspecto central tanto en el individuo “normal” como en el sujeto depresivo, esquizofrénico o bulímico. Ya que es un indicador, un tipo de cuadro de mandos de nuestro estado psicológico, emocional, de nuestro comportamiento. La autoestima es fluctuante, es el resultado al mismo tiempo de observar lo que llevo en mi persona y de lo que imagino que los demás ven en mí. Es un “sociómetro” que no tendría gran sentido si estuviéramos solos en el mundo. Significa que somos animales sociales, que nos preocupamos de nuestro lugar entre los otros.

¿Querer liberarse de la opinión de los otros es, por tanto, una ilusión?

Sí. Porque la autoestima es el resultante de dos competencias propias del ser humano. En primer lugar, estamos dotados de una conciencia reflexiva, es decir, de la capacidad para preguntarnos sobre nosotros mismos. Para lo bueno y para lo malo: algunos se ahogan en una introspección demasiado dolorosa. En segundo lugar, tenemos la capacidad de la empatía: nos ponemos en el lugar del otro, podemos imaginar aquello que se siente frente a nosotros. Además, es una riqueza, pero también la fuente de posibles patinazos: una hipersensibilidad a la opinión de los demás puede crearnos un miedo paranoico – “Vaya, parece que ha estado un poco frío… ¿Por qué no me ha dicho buenos días?”.

Preguntarse sobre la relación con uno mismo ha ganado mucha importancia hoy en día…

Al leer a los filósofos de la Antigüedad, uno percibe que la buena relación con uno mismo siempre ha sido considerada como una clave para nuestro bienestar. Pero quizá sea un aspecto más vital en la sociedad actual. Antaño, el lugar de cada uno estaba determinado socialmente y más o menos estereotipado. El hijo de artesano se convertía en artesano. Esto conllevaba unas ventajas: era más fácil estar satisfecho con uno mismo, era suficiente con hacer lo que se esperaba de uno. Pero también tenía inconvenientes: no había muchas posibilidades de escapar de su destino.

La valorización del individuo adquirió importancia en el siglo XIX para culminar en nuestra sociedad de consumo, que nos da una gran libertad de elección. Pero la contrapartida es que esta autoderminación es como una carga, tanto que el nivel de exigencia de la sociedad respecto al individuo aumenta: éste tiene que ser más y más hermoso y competente. Más vale tener cierta autonomía afectiva, que es la fuerza para resistir a la presión.

Ya sea buena o mala, ¿se hereda la autoestima?

Sí. Nos vemos favorecidos más o menos al principio, según el nivel de autoestima de nuestros padres, el amor y el apoyo que hemos recibido. Lo que pasó, más o menos de forma feliz, es una página que no se puede reescribir, hay que componer, redactar lo que viene a continuación. Tenemos la capacidad de superar nuestras heridas: es la resilencia. Lo que cuenta no es tener una gran autoestima como si fuera un gran coche, sino pilotar de forma inteligente. Se puede tener una autoestima vulnerable y vivir bien, junto a sus dudas y sus límites, marchando hacia adelante a pesar de todo. A menudo, propongo compararlo con la diabetes: es un fastidio, pero si uno la acepta, la vida puede ser bella.

¿Qué es una buena autoestima?

No es suficiente con que sea alta. También tiene que ser estable, capaz de resistir al desamor, al fracaso. Que sea armoniosa, equitativamente repartida entre la apariencia física, el éxito profesional, el afecto de los amigos, nuestros propios talentos. Que esté evaluada sobre un referencial personal: que me sienta progresar al compararme conmigo misma/o, y no solamente controlando lo que hacen los otros o buscando su aprobación. Algunos pueden tener una gran autoestima, mostrarse seguros de sí mismos, pero ser muy frágiles, porque habrían contado principalmente con el reconocimiento de los demás. Estas personalidades narcisistas no soportan no ser los preferidos, los más fuertes. En su lugar, recurren a mecanismos de defensa tales como la agresividad o la fe, y son vulnerables a los contratiempos y a atravesar el desierto.

La evitación es otra forma de mostrar la debilidad en la autoestima…

En efecto. Junto a los narcisistas, están los que hacen uso de la evitación, que huyen de las situaciones donde se les podría juzgar, donde podrían fracasar. La mejor protección, creen ellos, es la de no actuar y retirarse. Pero así, no se aprende nada, no se utilizan las ocasiones para mejorar. Característico de los mecanismos de defensa es que éstos nos protegen durante un tiempo, pero acaban por empobrecernos. Porque también son los fracasos, el dolor y los contratiempos destructivos los que nos hacen avanzar.

¿Cómo progresar?

La idea no consiste en tener “cero defectos”, si no en no transformar los complejos en obsesiones. De ser capaz de constatar las debilidades sin hacerse reproches ni castigarse, y de trabajar tranquilamente para hacerlas evolucionar, sin olvidar las cualidades.

Hay dos maneras de mejorar la autoestima personal: trabajando la relación uno mismo y la relación con los demás. La primera pasa por algo a la vez muy simple y muy complicado: la aceptación de uno mismo. No se trata de una resignación, se trata de la capacidad de llevarse bien con lo que uno es. No sustituye a la acción, pero le devuelve mucha eficacia. Después, uno progresa practicando un tipo de “jardinería consigo mismo”, adoptando pequeñas iniciativas unas detrás de otras, como dejar de pretender que a uno le va bien cuando es lo contrario, probar la sinceridad y constatar que uno no es menos apreciado.

Para desarrollar un lugar propio entre los demás, hay que aprender a hacer un buen uso de la mirada de los demás sobre nosotros, saber admitir que su desaprobación nos afecta, saber aceptar los cumplidos y las demostraciones de amistad. Cultivar la autoestima es un trabajo para el que hay que respirar profundamente, incluso toda una vida. Sin embargo, la práctica regular da sus frutos rápidamente: los largos recorridos se realizan con pequeños pasos.

¿Quién ve que va por el buen camino?

¡Aquel que se olvida de sí mismo! Pensar continuamente en uno mismo es un signo de que la autoestima está sufriendo. Cuanto más se conforta, más silenciosa se vuelve, como un mecanismo que está bien lubricado. Poco a poco, uno se vuelve más y más hacia los otros y hacia el mundo. Uno piensa en vivir, en nada más…

Fuente

Traducción: Rafael Fernández Louro

Publicado el:06/02/2010admin

6 comentarios en “La autoestima: aspecto central del individuo

  1. Para mi la autoestima es ser sincero con uno mismo,y saber buscar el lado positivo y constructivo de las cosas,saber que nada importa tanto como quererse uno mismo,pero en el plan,de ser sincero con uno ver sus defectos y intentar corregirlos,ser abierto de mente.
    Sobretodo no engañarnos a nosotros mismos que es muy frecuente,pensar en buscar soluciones a solo culpables,y sobretodo no creer que somos más que nadie,ojo pero menos tampoco.

    Simplemente ser como somos sin querer ser nadie,para no mentirnos a nosotros mismos,para sumar confianza en nosotros mismos,y encontrar un rumbo y una dirección que nos llene de confianza, de positividad,de sobreponernos cuando algo no nos salga bien,y superar las dificultades desde dentro nuestro y no solo desde fuera.

  2. La autoestima es la capacidad de ver objetivamente como soy todo lo bueno y no tan bueno, aceptarme y encaminarme a mejorar.
    Ahora no estoy en mi mejor momento, se que soy una persona valiosa pero no lo veo tan claro lo que me genera inseguridad, desconfianza, celos… y por por consiguiente se esta desencadenando una problematica en vida, mi desconfianza me genera ansiedad y seguro generará malestar en mi pareja, con lo cual no solo estoy mal yo sino q genero malestar en mi entorno

    1. Es requisito sentirse bien con uno/a mismo/a para poder mantener unas buenas relaciones con los demás.
      La clave está en lo que dices, que sabes que eres valiosa, pero no lo sientes.
      Podrías intentar conocerte mejor, sin prejuzgarte ni hacerte críticas destructivas. Reflexionar sobre lo que te hace sentir insegura y ver si se ajusta a la realidad (nadie es perfecto y todos cometemos errores).

      Si no encuentras la forma de sentirte mejor por ti misma, te animo a realizar una psicoterapia.

      Un saludo,
      Carmen López

    2. yo creo que tendrías que ser sincera con tu pareja y decirle ,que te sientes insegura,que necesitas que crean en ti,que subir tu autoestima,haciendo aunque sea tonterías,como hacer gimnasia o deporte para reforzar la seguridad en ti,viendo que lo que te cuesta en un principio,luego lo haces fácilmente,ello te hará que empieces a creer y quererte,a estar más confiada y segura de ti misma,pero igual que la gimnasia o el deporte,vale cualquier cosa que crees de la nada,con pintar un cuadro,escribir una historia,o cualquier cosa que te guste hacer,eso te ayudará ,a creer en ti,y as
      así creerás en los demás,bueno yo es lo que hecho y me ha ido bien,por que he pita 10 cuadros cuando no había hecho nunca,pero me gusta hacerlo algún día,también he hecho abdominales y me ha ido muy bien, bueno solo es un consejo.

  3. CREO QUE NO SE PUEDE OLVIDAR UN PASADO QUE TE HA MARCADO. DE VEZ EN CUANDO AFLORA ESE NIÑO AL QUE SE LE DESPRECIO Y HUMILLO.

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