Juicios de valor vs. juicios moralistas

Todos hacemos juicios de valor con respecto a las cosas de la vida que estimamos. Podemos valorar, por ejemplo, la honradez, la libertad o la paz. Los juicios de valor reflejan nuestras creencias con respecto a cómo podría mejorar la vida.

En cuanto a los juicios moralistas, los hacemos en relación con personas y conductas cuando no concuerdan con nuestros juicios de valor. Decimos, por ejemplo: “La violencia es mala. Quien mata a otro ser humano es malvado”.

Si nos hubieran enseñado a emplear un lenguaje que propiciase la compasión, habríamos aprendido a expresar nuestras necesidades y nuestros valores de forma directa, en lugar de dictaminar que algo está mal cuando no coincide con nuestros criterios. Por ejemplo, en vez de decir: “La violencia es mala”, podríamos decir: “Me asusta el uso de la violencia para resolver conflictos; yo valoro el empleo de otros medios en la resolución de conflictos humanos”.

 

Marshall Rosenberg. Comunicación no violenta. Un lenguaje de vida

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