Habilidades en el manejo de la conversación

La idea del manejo de la conversación es generar un intercambio equilibrado de puntos de vista, opiniones y sentimientos con aquellos con los que nos relacionamos.

Existen algunas habilidades que pueden capacitarnos para exponer nuestros sentimientos y opiniones, así como para escuchar más efectivamente a los demás y darles la ocasión de expresarse a sí mismos. En tales intercambios, en los que ambas partes se sienten escuchadas de forma imparcial y en los que la exposición de puntos de vista se desarrolla por turnos, los resultados se experimentan habitualmente como muy satisfactorios. Éstos son los resultados que se consiguen siendo realmente asertivos o personalmente eficaces. Los elementos clave de cualquier intercambio asertivo son los de comportarnos de una forma directa, honesta, apropiada, informativa, orientada a una meta, responsable y abierta a discusión ulterior con todos los concernidos.

Cuestionamiento abierto. Esta habilidad en el uso de la conversación es de lo más útil cuando se inicia una conversación o para revitalizar una que ha decaído. Es la forma de conseguir que los demás hablen acerca de sí mismos sin que se sientan interrogados o presionados. En contraposición, en el cuestionamiento cerrado, las preguntas tienden a comenzar con un verbo y se pueden responder con un “sí”, “no” o “quizá”. Estas preguntas pueden provocar el “efecto del interrogador” y pueden llevarnos a callejones sin salida en la conversación. En el cuestionamiento abierto, por otro lado, las preguntas comienzan generalmente con palabras como: qué, dónde, por qué, cuándo o cómo, que animan a dar respuestas más amplias.

Autorrevelación o libre información. La autorrevelación se relaciona con el uso de comentarios personales acerca de uno mismo: las propias ideas, pensamientos, sentimientos, deseos, ambiciones, debilidades, virtudes, etc. Cuanta más información libre o etiquetas auto-orientadas –conocidas también como “expresiones de yo”- seamos capaces de ofrecer, más fácilmente podrán conversar y relacionarse con nosotros los demás. Hablar en términos generales utilizando el “uno” o el “tú” suele confundir al que escucha, que puede pensar que estás hablando filosóficamente acerca del mundo en sentido amplio cuando, de hecho, estás intentando exponer tus propios puntos de vista con la esperanza de que el otro sea capaz de leer tus intenciones a través de la pantalla ahumada que te proporciona el pronombre “uno”.

Escucha reflexiva. Para ser buenos conversadores debemos ser primero buenos escuchadores. Hablando en términos generales, cuanto mejor seamos en nuestras habilidades de escucha más nos valorarán los demás como alguien interesante en la conversación, que es la razón por la cual habitualmente, en ocasiones sociales, resulta una pérdida de tiempo presentarse armado con una docena de salidas temáticas recolectadas en los periódicos y la televisión. Permitir a los demás que expongan sus puntos de vista y sus sentimientos, y demostrarles que les hemos escuchado atentamente, es con toda probabilidad el más sencillo y poderoso cumplido con el que les podemos gratificar durante la conversación y nos proporcionará las valoraciones más altas en nuestro trato social.

Robert Sharpe

 

Publicado el:03/08/2010admin

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