Escuchar a los niños

El problema de los niños “caprichosos”, que “no tienen límites”, o que “se portan mal” es un problema falso. En realidad necesitamos abordar la discapacidad que tenemos los adultos para comunicarnos con los niños. Para ello necesitamos escucharlos y comunicarnos verbalmente legitimando lo que nos pasa a ambos. Luego tendremos que llegar a un acuerdo entre el deseo de uno y el deseo del otro, buscando creativamente un modo de respetarnos y acercar posiciones.

Siempre me ha llamado la atención el hecho de que no consideremos necesarios los acuerdos con los niños. Esto requiere un conocimiento genuino sobre las necesidades básicas de los más pequeños. Los adultos solemos considerar que “ya son demasiado grandes para…”. Creemos que deberían lograr algo que aún les resulta inalcanzable como habilidad: jugar solos, no chuparse el dedo, permanecer en las fiestas de cumpleaños sin nuestra presencia, dejar el biberón, no interrumpir cuando los mayores conversan, etc. Sin embargo, esto refleja la ignorancia que compartimos los adultos sobre la especificidad de los niños pequeños.

Escuchar a los niños e intentar con ellos una comunicación honesta requiere un mínimo de dedicación: o nos disponemos un rato largo por día a alimentar las relaciones afectivas con nuestros hijos o la vida cotidiana se convierte en un infierno de prohibiciones. No hay niños difíciles. Hay adultos a quienes nos resulta más fácil desplegar nuestra energía y nuestros intereses en otros ámbitos.

Estamos preocupados por la educación de nuestros hijos, preguntándonos cómo hacer para que nuestros niños se comporten bien, sean amables y educados y puedan vivir según las reglas de nuestra sociedad. Sin embargo, estos “resultados” no dependen tanto de nuestros anhelos, sino de lo que comunicamos genuinamente. Para ello se requiere un trabajo de introspección permanente. No podemos pretender que los niños pequeños relaten con sencillez lo que les pasa si no los escuchamos. Tampoco serán capaces de hacerlo si nosotros no les relatamos lo que nos pasa. ¡Y peor aún, nosotros no sabemos hablar con ellos porque ni siquiera nos comprendemos a nosotros mismos! Sin embargo, sólo será posible llegar a acuerdos si nos basamos en el conocimiento y la aceptación de lo que nos sucede a ambos. De ese modo será factible experimentar encuentros cariñosos y apacibles.

Laura Gutman

 

Publicado el:14/07/2010admin

Un comentario en “Escuchar a los niños

  1. Soy educadora, tengo kinder II y son 18 niños, lo que a veces me hace perder la tolerancia y el control del grupo, bueno trabajo en colegio particular y me impeden corregir a los niños, permitendoles todo.

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