Es mejor premiar que castigar

Muchos profesionales especializados en el desarrollo infantil aconsejan a los padres intentar ignorar el mal comportamiento de los niños y premiar su buena conducta.

Algunos padres podrían negarse a ignorar el mal comportamiento porque ven, en cierta forma comprensible, que es su responsabilidad corregir el mal comportamiento del niño. Ignorarlo podría parecer tolerarlo, incluso premiarlo, y de esta forma se fallaría en el deber que se tiene como padre.

A pesar de lo razonable que es este pensamiento habitual de los padres, la mayoría de los expertos, incluyendo la variedad de los Super Nanny, apuestan por que premiar es más efectivo que castigar. Y algunos neurocientíficos holandeses han averiguado el porqué.

Su trabajo incluía a niños de 8 a 9 años y de 11 a 12 años a los que se les dio la posibilidad de aprender algunas tareas básicas a través de un feedback o reacción positiva con premio, o un feedback o reacción negativa con castigo. En concreto, a todos los niños se les dio una tarea con el ordenador, la cual requería que descubrieran unas reglas. Si averiguaban una regla (como se revelaba en las elecciones que hacían durante la tarea), una señal a manera de premio aparecía en la pantalla. Pero si su elección indicaba que no habían averiguado la regla correctamente, entonces aparecía una cruz a manera de castigo en la pantalla.

La repetición de la tarea mostró que los resultados mejoraban mucho más cuando el feedback era positivo en el caso de los niños más jóvenes, señalándoles que lo habían hecho bien cuando era así, más que de una forma negativa diciéndoles que lo habían hecho mal cuando así era el caso. Sólo el caso contrario se manifestó en los niños mayores, los cuales funcionaban como jóvenes adultos de 18-25 años con los que también se había realizado el experimento. Es decir, el feedback negativo mejoraba más el resultado de los niños mayores que el feedback positivo.

Ya que las tareas cognitivas de esta investigación eran administradas mientras los niños y los jóvenes adultos estaban en un máquina para escanear el cerebro, el simulador del cerebro reveló que las zonas responsables del control cognitivo y localizadas en el córtex cerebral parecían que desempeñaban un papel a la hora de que los niños mayores o menores aprendieran de forma diferente. Es decir, estos centros de control cerebral se activaban de una forma más fuerte al enfrentarse a un feedback negativo en el caso de los niños mayores y de adultos, pero se activaban de una forma mayor si se recibía un feedback positivo en el caso de los niños más pequeños. Parece como si en el caso de los niños más pequeños se cumpliera que el feedback positivo se registrara más fuertemente, mientras que para los niños mayores fuera el caso contrario.

¿Por qué sería así? Si piensas en ello por un momento, como lo hicieron los investigadores, parece aparente que la información que estipula que hiciste algo erróneo es más complicada que la información que estipula que hiciste algo bien. Así que los niños más pequeños podrían tener simplemente un procesador de tiempo más sencillo, más simple, positivo, premiando la información, que el feedback negativo. Como especifican los autores: “Aprender de los errores es más complejo que continuar de la misma forma que antes. Tienes que preguntarte qué es lo que fue mal y cómo fue posible.” O sea que conlleva un análisis mayor explicarse eso que fue hecho de forma incorrecta que lo que es correcto.

Lo que aún no se sabe es exactamente lo que cuenta para el cambio en el funcionamiento del celebro y cómo ocurre. ¿Emergen nuevas conexiones dentro de o entre las regiones cerebrales durante la transición a la adolescencia? ¿Juegan un papel las hormonas asociadas con la pubertad? Como cualquiera buena investigación, este elegante trabajo plantea nuevas preguntas al mismo tiempo que da solución a otras.

Ahora tenemos una mejor idea de por qué premiar funciona mejor que el castigo con los niños pequeños. Pero aún queda la tarea de regular la propia irritabilidad, la frustración y este tipo de actuación al hacer frente al comportamiento molesto del niño, de tal forma que lo podamos ignorar.

Publicado el:06/03/2010admin

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