Empatía: vaciar la mente y escuchar con todo nuestro ser

La empatía consiste en una comprensión respetuosa de lo que los demás están experimentando.

El filósofo chino Chuang-Tzu afirmó que la verdadera empatía requiere escuchar con todo el ser:

“Escuchar simplemente con los oídos es una cosa. Escuchar con el entendimiento es otra distinta. Pero escuchar con el alma no se limita a una sola facultad, al oído o al entendimiento. Exige vaciar todas las facultades. Y cuando las facultades están vacías, es todo el ser el que escucha. Entonces se capta de manera directa aquello que se tiene delante, lo cual jamás podría oírse a través del oído ni comprenderse con la mente.”

En nuestra relación con los demás, la empatía solo se produce cuando hemos sabido desprendernos de todas las ideas preconcebidas y todos los prejuicios.

Esta presencia que requiere la empatía no es fácil de mantener. “La capacidad de prestar atención a la persona que sufre es muy rara y difícil; es casi un milagro -afirma la escritora francesa Simone Weil-. Es una capacidad que casi ninguno o ninguna que cree tenerla la tiene en realidad.”

En lugar de brindar empatía, solemos caer en la tendencia de dar consejos, tranquilizar o explicar cuál es nuestra postura o nuestros sentimientos. La empatía, en cambio, requiere centrar toda la atención en el mensaje que nos transmite la otra persona. Requiere dar a los demás el tiempo y el espacio que necesitan para expresarse plenamente y sentirse comprendidos. Cuando creemos que tenemos que “arreglar las cosas” para que los demás se sientan mejor, dejamos de estar presentes.

Hay un proverbio que describe muy bien esta capacidad: “No se limite a hacer algo, esté presente”.

 

Bibliografía: Comunicación no violenta. Un lenguaje de vida. Marshall B. Rosenberg

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