Empatía: captar más que sentir

Probablemente por el efecto de las neuronas espejo, el sufrimiento, el dolor, la emoción de quien tenemos delante nos conectan con nuestras propias emociones.

Si de lo que se trata es de acompañar a la persona, de escucharla activamente, será mejor mantener esa ligera distancia que nos permita captar lo que pasa, en vez de sufrir con ella. Eso no significa en absoluto negarnos a sentir nada o mostrarnos fríos como el hielo. Es más, captar significa precisamente que le podamos explicar al acompañado aquello que nos llega, lo que nos dice su tono de voz, lo que expresan sus emociones. Siempre me ha parecido curioso ese comentario que hecemos a la gente enfadada: “Te noto muy enfadado”.  La otra persona responde con aquella energía y contundencia propia del que está enfadado: “¡Yo no estoy enfadado!”.

Lo que yo haría en la misma situación…

Una de las posibles tentaciones empáticas es situar la experiencia del otro en nuestra experiencia. Tal vez por eso a menudo usamos la fórmula: “Yo en tu lugar…” o puede también que nos sintamos tentados a narrar una experiencia similar: “Una vez a mí también me pasó que…”. No sirve de nada, más bien sirve para situarnos en una posición de superioridad como si se tratara de un sarampión que, por suerte, ya hemos superado. Pues que bien ¿no? Puestos a utilizar esa especie de autorrevelación es mejor quedarse con el comentario genérico: “Sí ya he pasado por eso, sé lo que es…” en vez de “Sí, yo ya lo pasé ¿y sabes qué hice?…”

Xavier Guix

 

Publicado el:30/04/2010admin

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