El perfeccionismo utópico

¿Cuántas personas se han roto por el camino intentando conseguir esta utopía? ¿Cuántos desengaños se han llevado? ¿Cuántas energías desperdiciadas? ¿Por qué nadie se lo advirtió?: “Nadie puede ser perfecto“.

Quizá no hubiéramos hecho caso a esta advertencia. Hemos recibido, a través de la educación, consignas y mensajes que hemos ido incorporando, a veces, sin filtrar. Ya es hora, pues, de plantearnos y tomar conciencia de que la imperfección forma parte de nuestra vida y que el intento de ser perfectos en todo está totalmente condenado al fracaso.

¿Qué reside en el fondo de estos intentos constantes de perfección? La necesidad de ser amado. Esta es una necesidad básica para toda persona. ¿Quién no quiere amor? Pero es preciso plantearse si este camino es el adecuado para conseguirlo. Probablemente uno de los rasgos de las personas perfeccionistas sea la inseguridad en sí mismas, en sus propios méritos, un afán exagerado de control y posiblemente la convicción de que uno no es suficientemente digno de recibir amor tal y como es o por el simple hecho de ser.

La autovaloración negativa mueve al descontento constante: nunca se es bastante inteligente, atractivo, culto… “Sé perfecto y serás digno de amor”, es la creencia que reside en este intento. Inútil combate donde todos son vencidos, donde no hay armas para ganar la perfección. Es una batalla donde todo guerrero es derrotado antes de iniciar el combate. Entender que no somos ni podemos ser perfectos, pero que sí somos seres perfectibles, es un paso necesario.

Fuente: La Ecología emocional. Soler y Conangla

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *