autoobservación

Decía Viktor Frankl “el ojo sano no se ve a sí mismo”. Consideraba que estar excesivamente centrado en uno mismo puede ser disfuncional y, de hecho, puede serlo.

Sin embargo, el ojo sano se mira a sí mismo en un espejo, y los ejercicios de ojo a ojo, del yo al yo, pueden generar un camino muy valioso que conduce, en primer lugar, a la concentración en uno mismo y, después, a los demás y al mundo.

La habilidad para relacionarse con uno mismo es básica para el bienestar consigo mismo y con los demás. Esta habilidad incluye: presenciarse amablemente, aceptarse sin crítica y un movimiento fluido por los contenidos cambiantes de la propia experiencia.

 

Michael J. Mahoney. Psicoterapia Constructivista

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