El mito de la llegada

“La meta es el camino”

La felicidad no se compra, el dolor es parte necesaria de la vida. Estas afirmaciones desafían un mito común en nuestra cultura. Lo denomino “el mito de la llegada”. También se podría denominar “la ilusión de la curación”, “el mito de la conclusión” o “la pantomima del vivir felices para siempre”. Es un tema dominante y arraigado en nuestra vida, es un mensaje en la formación de los niños y una tentación increíble dentro del mercado de libros de autoayuda y superación.

El mito de la llegada es un tema básico en las leyendas y cuentos de muchas culturas y en diferentes épocas. Son historias que fomentan la esperanza y la perseverancia frente a la adversidad y la maldad. Han tenido un papel importante en nuestra supervivencia. En el corazón del mito de la llegada hay un punto de inflexión o momento de llegada, después del cual “ya pasó lo peor”, el sufrimiento ha terminado y la dicha nos recompensa. En el formato más frecuente de la historia, el personaje principal –gracias a la bondad, al valor, a la inteligencia, a la fortuna, a la intervención de lo sobrenatural, o de alguna otra forma- alcanza finalmente la felicidad eterna. Ha superado la principal dificultad que había en su vida y puede permanecer triunfante en la cima de ese éxito.

Sin duda, enraizado en el corazón del mito de la llegada hay un mensaje para cada uno de nosotros. En concreto, que para nosotros también llegará un día en el que nuestros esfuerzos y nuestro sufrimiento terminarán. La depresión, la ansiedad, la ira y todas las formas de “mal-estar (de des-contento) finalmente acabarán. Nos levantaremos una mañana y veremos claramente que hemos “llegado”: hemos puesto orden en nosotros mismos y en nuestra vida de forma que nunca pueda ser alterada. Estaremos sanos y felices. Tendremos el trabajo, la casa y la relación que siempre habíamos querido, holgados económicamente y, sobre todo, en paz con nosotros mismos. A partir de entonces, disfrutaremos de un mar en calma y de una navegación tranquila. Las pruebas más arriesgadas y dolorosas serán superadas y podremos, desde entonces, navegar tranquilamente durante el resto de nuestra vida feliz.

Es un mito atractivo y no necesariamente malintencionado. Proporciona esperanza, que es esencial en la vida. El mito de la llegada puede resultar más tentador en los momentos en que soportamos las situaciones vitales más difíciles. Sin embargo, este mito también tiene consecuencias negativas, porque promueve que la persona se aferre de una forma impaciente y poco práctica a una meta que resulta inalcanzable. Fomenta la esperanza de una “llegada”, por lo que hay un sentimiento de frustración y fracaso hasta que se alcanza ese destino mítico. En parte por la fe en su mensaje, podemos esforzarnos para llegar a ser impecables: perfectos, instruidos y, de otra forma, viviendo por conseguirlo.

Estos esfuerzos suponen una gran carga. El mito de la llegada promueve la negación de que “el siguiente problema siempre está en el correo”. Tanto si es una rueda pinchada, como si son los impuestos, un bultito en el pecho o en la próstata, o la enfermedad o la muerte de un ser querido, siempre habrá un nuevo desafío.
La vida nos asalta continuamente. No hay camino sin dolor; no hay vida sin sufrimiento. Este mensaje es un aspecto central en las enseñanzas de las principales religiones. La senda de la iluminación espiritual no evita ni niega ese dolor. De hecho, suelen aceptarlo como un instrumento muy potente para el desarrollo personal. Parafraseando a Thomas Merton, una persona no se hace monje para sufrir más o menos que las otras personas, sino para sufrir de una forma eficiente.

La llamada “buena vida” no es lo mismo que “sentirse bien” todo el tiempo, como algunos libros de autoayuda pueden insinuar. La buena vida es aquella que reconoce el dolor de forma que lo hace más significativo. El objetivo de esta vida es mantenerse abierta, comprometida y en desarrollo en todo lo que supone la vida. Al menos en este sentido, una persona “ya está ahí” cuando está comprometida al máximo. El destino se transforma en un trayecto. Estar presente se transforma en un logro muy valioso.

Michael J. Mahoney. Psicoterapia Constructiva

Publicado el:13/04/2012admin

Un comentario en “El mito de la llegada

  1. Muy esclarecedor.
    Entiendo que las últimas comillas se abren en: “la llamada “buena vida” no es lo mismo…”

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