Ejercicio sin excusas

La humanidad se divide en las personas que practican deporte y las que se sienten culpables por no hacerlo. La culpabilidad es el sentimiento más usual cuando no hacemos lo que sabemos que deberíamos hacer, y en esta sociedad todos somos conscientes de la necesidad de mover el cuerpo.

A diario y por diferentes medios recibimos el mensaje de la importancia de practicar algún deporte para prevenir o curar todo tipo de enfermedades (cardiovasculares, digestivas, dermatológicas, musculares, psicológicas…). La necesidad que tiene nuestro cuerpo de moverse cae por su propio peso. Nuestro organismo no se diseñó para vivir en las condiciones actuales. El esqueleto, la musculatura, todo el sistema está pensado para correr y huir de los depredadores, para cazar, para andar durante horas buscando una cueva donde refugiarnos… El cuerpo que tenían nuestros antepasados hace miles de años era prácticamente idéntico al nuestro. Y ahora lo que hacemos con él es estar sentados la mayor parte del tiempo. No lo utilizamos para lo que fue diseñado. Y aquí estamos sufriendo muchos trastornos que se podrían prevenir sencillamente moviendo el esqueleto.

Organizarnos para introducir el ejercicio físico en nuestra vida no es nada fácil. Si lo fuera no sería el típico propósito que millones de personas se prometen para luego no cumplirlo. En muchos casos, el motivo principal es la falta de tiempo. Y no suele ser una excusa, porque es la norma empalmar una actividad tras otra. No queda ningún agujero donde meter el ejercicio.

La falta de tiempo

No corras, ve despacio, que adonde tienes que ir es a ti solo (Juan Ramón Jiménez)

Si metemos el ejercicio con calzador en nuestra agenda, tiene los días contados, porque tenemos que ir programados al segundo, con un agobio apabullante. Así que los beneficios del ejercicio no compensan el estrés que supone toda la planificación.

Concienciarnos de que nuestro cuerpo necesita moverse es solo el primer paso, luego tenemos que reestructurar a fondo nuestra agenda para dar una cabida holgada y no apretada al ejercicio. Así que deberemos eliminar algo. Intentemos identificar qué es realmente esencial para nuestro bienestar y qué es superfluo, qué hacemos por pura autoexigencia, por no decir que no, por pura rutina… Intentemos practicar el egoísmo sano.

A veces argumentamos que no tenemos tiempo para ejercitar nuestros músculos porque nos parece que cuando lo hacemos lo estamos desaprovechando, nos da la sensación de que no es un tiempo productivo, pero concienciémonos de que, sobre todo a partir de cierta edad, quien más rinde no es quien más trabaja, sino quien más se cuida.

Automotivación

Corre, trota o camina, esta práctica a diario es un buen ejercicio, pero lo es más si lo haces persiguiendo una ilusión (Maclidel)

Supongamos que por fin vemos con total lucidez que hemos de practicar ejercicio, y supongamos además que hemos conseguido planificarnos de forma realista para hacerlo sin estrés. Pues la batalla todavía no está ganada. Ahora falta algo indispensable: disfrutar. Si no, nuestra intención no va a tardar mucho en arrugarse.

De entrada, tenemos que encontrar una actividad que nos guste y adecuada a nuestras condiciones, así que quizá habremos de probar algunas antes de dar con ella. No olvidemos que implicarnos en algo no solo depende de las características de la actividad, sino de nuestras ganas de convertirla en algo atractivo. Una de las formas para que el ejercicio no signifique una carga es plantearnos retos (hoy 5 minutos, mañana 10 minutos… ).

Dar el primer paso

Esta es una lista con las barreras más usuales que nos impiden realizar ejercicio. Identificar la nuestra puede constituir un excelente primer paso.

– Tengo demasiado trabajo.

– Me da pereza.

– No me gusta la sensación de agujetas.

– No tengo el equipo necesario.

– El gimnasio está muy lejos de casa.

– Tengo miedo a que los demás juzguenmi apariencia física.

– Me canso mucho.

– Tengo demasiadas obligacionesfamiliares.

– Prefiero hacer otras cosas másdivertidas.

– Me da vergüenza no estar tanen forma como los demás.

 

¡Ponte en marcha!

Extracto de fuente

Orientación on-line

Publicado el:13/03/2011admin

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