Estilos de apego y comportamiento de los niños/as, según la teoría del apego desarrollada por John Bolwby (1969):

En el apego seguro, aparece ansiedad de separación y reaseguramiento al volver a reunirse con el cuidador/a. Las personas con estilo de apego seguro son capaces de usar a sus cuidadores como una base segura cuando están angustiados. Saben que los cuidadores estarán disponibles y que serán sensibles y responsivos a sus necesidades. Un patrón óptimo de apego se debe a la sensibilidad materna o del cuidador, la percepción adecuada, interpretación correcta y una respuesta contingente y apropiada a las señales del niño/a que fortalecen interacciones sincrónicas. Las características del cuidado materno o del cuidador en este caso son disponibilidad, receptividad, calidez y conexión.

En el apego inseguro-evitativo, el niño/a muestra poca ansiedad durante la separación y un claro desinterés en el posterior reencuentro con la madre o cuidador. Incluso si la madre busca el contacto, éste rechaza el acercamiento. En situaciones con extraños, los niños/as con estilo de apego evitativo no lloran al separarse de la madre o del cuidador, sin embargo, hay evidencia de que se dan cambios en su sistema nervioso notables en la aceleración del ritmo cardíaco y otras alteraciones. Debido a su conducta independiente en cuando están con extraños y su reacción carente de emociones ante la madre o cuidador, podría interpretarse como una conducta saludable. Sin embargo, se trata de niños/as con dificultades emocionales; su desapego es semejante al mostrado por los niños/as que han experimentado separaciones dolorosas. Las características del cuidado materno o del cuidador en este caso son de rechazo, rigidez, hostilidad y aversión del contacto. Las madres o cuidadores de niños/as con estilo inseguro-evitativo pueden ser sobreestimulantes e intrusivas.

En el apego inseguro-ambivalente, el niño/a muestra ansiedad de separación pero no se tranquiliza al reunirse con la madre o cuidador, según los observadores parece que el niño/a hace un intento de exagerar el afecto para asegurarse la atención. Estos niños/as se muestran tan preocupados por la ausencia de la madre o cuidador que apenas exploraban cuando están con extraños. Sus respuestas emocionales van desde la irritación, la resistencia al contacto, el acercamiento y las conductas de mantenimiento de contacto. En este tipo de apego, parece que la madre o cuidador, está física y emocionalmente disponible sólo en ciertas ocasiones, lo que hace al individuo más propenso a la ansiedad de separación y al temor de explorar el mundo. Las características del cuidado materno o del cuidador en este caso son de insensibilidad, intrusividad e inconsistencia. Se podría decir que el rasgo que más define a estas madres o cuidadores es el de no estar siempre disponibles.

Posteriormente Main y Solomon (1986) propusieron un cuarto tipo denominado apego desorganizado-desorientado, que recoge muchas de las características de los dos grupos de apego inseguro ya descritos y que inicialmente eran considerados como inclasificables. Este tipo de apego aparentemente mixto, se ha observado en un 80% de niños/as en situaciones de maltrato o abuso. Se trata de niños/as que muestran la mayor inseguridad y cuando se reúnen con la madre o el cuidador principal tras la separación, muestran una variedad de conductas confusas y contradictorias. Estos niños pasan por una situación de colapso de sus estrategias conductuales.

 

Fuente: Revista de Psicoterapia

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