Dar al niño todo y enseguida

Por desgracia, y por diferentes razones, se trata de una actitud hoy muy difundida. Y los motivos son de lo más diversos.

Por una parte, se intenta “ganar” el cariño del niño, colmándolo de juguetes y cosas. Por otra, se tiende, de forma más o menos consciente, a prodigarse en regalos, quizás para hacerse “perdonar” el escaso tiempo que le dedicamos y nuestra falta de disponibilidad. Sin embargo, el contacto humano no cabe sustituirlo por un objeto.

Indudablemente, al niño le gusta recibir regalos, pero en general su satisfacción dura poco, porque la materia es por definición efímera y, si no se enmarca en un contexto de cariño profundo, se transforma en una coartada: rellenar la habitación del niño de juguetes, en vez de colmar su corazón de las debidas atenciones.

Cuando el regalo se convierte en praxis habitual, casi rutinaria, pierde su significado de novedad y sorpresa, que es lo que normalmente hace que se desee y, por eso, agrade. Las consecuencias negativas de semejante actitud son evidentes. El permisivismo de los padres y la insistente persuasión consumista de la televisión han contribuido a retrotraer el principio del placer hasta la adolescencia.

En el fondo de esta actitud hay todavía otra razón, en general inconsciente, que nos afecta directamente. Consiste en la materialización de nuestros sueños o deseos infantiles, por la cual proporcionamos al niño lo que a nosotros nos fue negado en la infancia y hubiéramos querido recibir.  También en este caso conviene preguntarse si el regalo responde efectivamente a las exigencias lúdicas del niño, o más bien se trata, por decirlo así, de una imposición.

Otro aspecto de capital importancia en la relación entre el niño y el regalo es la expectativa, elemento de formidable valor pedagógico. El niño debe percibir que toda meta, todo objetivo, requiere un esfuerzo, que se cumple también sabiendo aguardar. Es una enseñanza vital que los padres conocemos bien.

Dar todo y enseguida al niño es seriamente deseducativo. Es más, una actitud formativa sugiere darle un poco menos de lo necesario, para estimular al niño a una sana búsqueda.

G. Astrei, A. Astrei y P. Diano

 

2 Replies to “Dar al niño todo y enseguida”

Deja un comentario

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *