Cómo leer con eficacia

La lectura eficaz precisa una perfecta armonización y conjunción entre velocidad y comprensión, y la clave está en leer con atención, con absoluta concentración, en disposición claramente receptiva frente a los contenidos que ofrece el texto.

Pero ¡cuidado!, no siempre es mejor lector y más eficaz el que lee más rápido, sino el que, sin reducir demasiado la velocidad, comprende más del 60 por ciento del contenido del texto, y al mismo tiempo sabe adaptar la velocidad al tipo de lectura y a los objetivos que se propone.

El mal lector lee siempre a la misma velocidad, mientras que el lector inteligente y entrenado, que domina todos los tipos de lectura, cambia el ritmo de lectura según sus intereses.

En cualquier caso, la lectura rápida es imprescindible para formarse una idea general sobre cualquier tema, buscar datos, ideas o aspectos de interés, y como paso previo para la lectura crítica, meditativa y de estudio.

 

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