El joven adulto busca el equilibrio emocional y afectivo y la estabilidad laboral y social. Con la formación de una pareja, se constituye un nuevo sistema, que será el inicio de una nueva familia. El nacimiento de un hijo produce cambios en la relación de pareja. Pueden aparecer crisis por el paso del tiempo y por no cumplirse las expectativas de vida. Es fácil arrastrar conflictos o desajustes no resueltos de la infancia y la adolescencia. No obstante, en esta etapa muchos se sienten satisfechos con su vida, tras haberse esforzado por conseguir lo que querían, y la madurez psicológica que se suele alcanzar en este momento proporciona seguridad en las relaciones y en la toma de decisiones, potenciando la plenitud emocional. |